sábado 26 de septiembre de 2009

AL OTRO LADO DEL ESPEJO Nº1 / PRESENTACIÓN

Hola amigos.
Cómo decía el otro: ya estamos aqui.

Os proponemos acompañarnos a la primera presentación del Nº1 de la revista impresa
AL OTRO LADO DEL ESPEJO,

el próximo 8 de Octubre, a las 21:00H
estaremos en el TAPAS Y FOTOS de Lavapiés, c/Doctor Piga Nº7, Lavapiés.

os esperamos.


"El espejo acrecienta unas veces el valor de las cosas, otras lo niega. No todo lo que parece valer fuera del espejo resiste cuando se refleja."


Las ciudades invisibles, ITALO CALVINO (1923-1985)

martes 22 de septiembre de 2009

ESTAMOS AQUÍ PORQUE HEMOS LLEGADO / Al Otro Lado del Espejo Nº1


Estimados/as Amigos/as Todos/as.

El equipo de la Revista Al Otro Lado del Espejo le satisface –y mucho- presentaros su nuevo Nº1, os dejamos los enlaces donde se puede ojear virtualmente, así como uno idóneo para la descarga y -si se quiere- su impresión. En un breve periodo de tiempo nos complacerá aun más, el poder presentárosla físicamente, para ello os iremos informando puntualmente de los lugares donde estaremos.
Muchas gracias a todos/as por la acogida que tuvo el anterior Nº0 de la revista. Gracias de corazón a los que se han hecho eco en los blogs y las webs; a las radios y periódicos que nos han dedicado algo de su tiempo y, sobre todo, gracias a todos los que nos habéis aportado altruistamente vuestro talento, tanto como los que fuisteis seleccionados como los que no (siempre habrá otra oportunidad); también inmensas gracias a los que nos han ido acompañado en las diferentes presentaciones que hicimos a lo largo y ancho de la geografía de este país dándonos ese calor que necesitamos, de la misma forma a todos aquellos quienes nos cedieron su espacio para ello (léase: Librería Tres Rosas Amarillas en Malasaña, Fundación Centro de Poesía José Hierro en Getafe, Edita 2009 en Punta Umbría, El Dorado Espacio M.A.E en Valencia, Librería La Clandestina en Malasaña); seguimos y seguiremos en la carretera.
La Asociación Cultural La Vida Rima y El equipo de la Revista Al Otro Lado del Espejo está orgullosa de este proyecto, y de su aceptación, donde os hacemos cómplices a todos/as; seguimos pensando en un próximo número, como no podría ser de otra manera.






Revista /AL OTRO LADO DEL ESPEJO / Nº1
En esta ocasión contamos con:

Guy de Maupassant / Ricardo Pligia / Hipólito G. Navarro / Lorenzo Silva / Carlos Salem / David González / Ana Pérez Cañamares / Miguel Ángel Zapata / José Ángel Barrueco / Hasier Larretxea / J.Ramallo / Carlos Ardohaín / Escandar Algeet /Reyes Monje / Lola B.Gallardo / Marcos Vasconcellos / Carlos Ollero / Nacho Viñuela / Inés Martín / Carlos Frühebeck / Carmen Guzmán.

Nos Ilustran


Lidia Litrán (portada) / Juanito Kalvellido / Leticia Vera / Ángel Rodríguez Robles
Ana Rodríguez Pastor / Beatriz Chaves / Lucía Barredo / José Naveiras /Alberto Rivas

lunes 21 de septiembre de 2009

100 FOLLOWERS

100 FOLLOWERS

THANK YOU

http://alotroladodelespejorevista.blogspot.com/


UN HIJOPUTA


El Sonrisita es gordo, así que le pego con ganas un palmo por encima del ombligo, en el plexo solar, y cae de rodillas a plomo. Al pie de la farola, en la mitad del puente, tose y brilla como un pez globo fuera del agua, pero el hijoputa no deja de sonreír. ¿De qué coño se ríe este cabrón siempre que nos cruzamos? Una patada en la cara y lo tumbo. Siento las llaves moverse, las saco y las coloco entre los nudillos; es jodido ejercer de boxeador sin guantes con unas manos tan pequeñas. Sonríe pedazo de mierda, sonríe... empiezo. Sangre hasta medio antebrazo y un grito y un llamen a la policía. De noche siempre hay cotillas tras las ventanas. Gente aburrida que espera encontrar algo atractivo fuera, en la oscuridad, mientras dentro la fealdad manda. Corro con el puño apretado hasta la puerta de mi casa. Entre los dedos pegamento y temblores. Me cuesta abrir...

Ahora estoy duchado. Mis manos limpias y mi pulso listo. Sentado en el sillón huevo de ikea busco en google Hardcore y Facefacking. Hoy la paja de siete minutos trae extra de placer. La rubia se lo traga todo y El Sonrisita sonríe sin dientes. Puede que hasta me ponga a escribir.
TEXTO, de J.RAMALLO

sábado 19 de septiembre de 2009

CUANDO VOLVAMOS A HARLEM

Cerca del río, junto a las casetas desvencijadas de uralita, entre los miserables vendedores de libros de lance, una mujer vieja y fea, arrugada como los poemas que fenecen en la papelera, nos echaba los domingos las cartas. Se movía despacio, torpe. Se restregaba baba con la lengua en la encía desdentada. Nos miraba mal. Juraba. Exhalaba una bruma fluvial, fría. Y uno a uno colocaba los naipes sobre su mesa. Ése era el prólogo de nuestros magníficos futuros. Ahí nombraba el porvenir. Nos contaba con detalle todo lo que nos sucedería, nuestro destino bello como una tiara papal, junto a outsiders y eminencias, dando paseos en limusinas por largas avenidas, o con la mano en el vaquero de la prima Fortuna, o con la cabeza entre las piernas de una periodista del corazón. Nosotros, en lugar de creernos esa mierda, lo utilizábamos para alimentar nuestros relatos. Sustento literario, que llamábamos. Verdadera inspiración divina, nos cachondeábamos. Menuda irreverencia, novelar con nuestro futuro. Menudo sacrilegio. Y para colmo, el resultado no estaba mal del todo. Era al menos sorprendente: viajes interminables a bordo de un citroen rojo alfombra, carreteras hacinadas en el dibujo de los neumáticos, luces de farolas y neones resbalando sobre la carrocería como paños de colores eléctricos, toda nuestra juventud derramada sobre la acera, en la barra de un bar, en el césped de los parques, o en la sala de espera de un aeropuerto. Novelábamos también sobre las guapas amantes que marcarían nuestros corazones con sus lánguidos suspiros, con sus besos alcalinos y fulminantes; sobre ceremonias de brujería empañadas por el vapor de mercurio, misas negras en laberínticos sótanos de edificios estatales de Nueva Orleáns; sobre las peleas ilegales de perros contra gallos que nos llenaban los bolsillos de dinero y de estigmas la reputación. Pero también novelábamos sobre las cosas buenas, sobre trabajos honrados: proxenetas de los que guardan en el bolsillo interior de la americana un peine de caparazón de tortuga, traficantes de armas que se alimentan de coca y sexo, marchantes de arte, mecenas, agentes literarios...Y tanto llegábamos a creer que todo aquello era obra de nuestra imaginación, que cuando llegaba el momento, cuando las novelas se convertían en realidad, nos sentíamos como verdaderos profetas. Y comenzamos a proclamar que nuestra palabra valía un futuro entero. ¡Nuestra retórica era puro augurio! Qué gran poder, pensábamos. Y entonces decidimos escribir la poesía de todo lo que aún no habíamos vivido, lo que anhelábamos, lo que se configuraba como sueños, como deseos: la nieve lentísima cayendo en la playa un enero cualquiera, unos ojos marrones gravitando como planetas al rededor de nuestros rostros, unos labios en los que verter la luz gloriosa de nuestros penes, un dormitorio libre de pesadillas... Llegamos incluso a robar los poemas que Macarena había robado a Doña Leonora. Y también odas, églogas, jarchas, palabras tiernas que Dylan se arrancaba del corazón para cepillarse una vez más a Baez, oraciones onanistas que Lorca se dedicaba a sí mismo en cuartos que apestaban a orina, la retahíla de adjetivos que Miller depositaba con suavidad sobre los párpados de Marilyn, versos de tanta belleza que habrían perdido crónicamente todos los certámenes literarios de los ciento quince mil pueblos de España. Trabajamos sin pausa durante meses. Nos llenamos de palabras, de signos, de metáforas. Y finalmente nos sentamos a descansar en el porche de nuestra casa. Un viento amarillo limón nos bañaba la cara, nos arrancaba las lágrimas más sinceras de nuestra vida. Nos balanceaba en las mecedoras de mimbre. Ya sólo teníamos que esperar, con los sentidos abiertos como brazos abiertos, a que llegara futuro con toda la belleza de la poesía. Y esperamos, esperamos. Esperamos.

TEXTO, de Nacho Abad
IMAGEN, de Chincheta

jueves 17 de septiembre de 2009

PECADO DE OMISIÓN (fragmento)


Durmieron en el mismo chozo de barro, bajo los robles, aprovechando el abrazo de las raíces. En el chozo sólo cabían echados y tenían que entrar a gatas, medio arrastrándose. Pero se estaba fresco en el verano y bastante abrigado en el invierno. El verano pasó. Luego el otoño y el invierno. Los pastores no bajaban al pueblo, excepto el día de la fiesta. Cada quince días un zagal les subía la collera: Pan, cecina, sebo, ajos. A veces, una botella de vino. Las cumbres de Sagrado eran hermosas, de un azul profundo, terrible, ciego. El sol, alto y redondo, como una pupila impertérrita, reinaba ahí. En la neblina del amanecer, cuando aún no se oía el zumbido de las moscas ni crujido alguno, Lope solía despertar, con la techumbre de barro encima de los ojos. Se quedaba quieto un rato, sintiendo en el costado el cuerpo de Roque el Mediano, como un bulto alentante. Luego, arrastrándose, salía para el cerradero. En el mismo cielo, cruzados como estrellas fugitivas, los gritos se perdían, inútiles y grandes. Sabía Dios hacia qué parte caerían. Como las piedras. Como los años. Un año, dos, cinco.


TEXTO, de Ana María Matute
ILUSTRACIÓN, de Toño Benavides

martes 15 de septiembre de 2009

AYER


Ayer me acosté en una cama rara pero mi cuerpo no la notó diferente. Borracha por el licor del cielo el sueño me alcanzó tarde. Y sin más, en el duermevela, dije un nombre. Enferma de culpa te miré para comprobar si seguías dormido. Tuve suerte. Siempre te ha costado escucharme. Me tapé los ojos para encerrarle de nuevo y evité mostrar la resaca de mi boca. Borré el rastro que habían dejado las lágrimas en nuestra almohada. Y esta mañana, mientras el microondas hacía girar al café, en mi cabeza daba vueltas la atolondrada idea de confesarte quién era.


TEXTO, De Jara Bedmar
IMAGEN, De Cristina del Barco

domingo 13 de septiembre de 2009

LA ACTUACIÓN

La actuación estaba programada a las doce del mediodía, por eso habían quedado tan temprano. Él no había dormido en toda la noche porque se la había pasado con unos amigos esnifando speed y bebiendo cervezas. Sin dormir, se fue directamente al lugar donde había quedado con su socio Fernando y con Jacinto, el técnico de sonido. Eran las nueve y treinta y siete minutos de la mañana y ambos se retrasaban ya siete minutos de la hora convenida. Normalmente era él quien llegaba tarde, pero ese día, quizá porque venía de empalmada, llegó el primero a la cita. No se sentía cansado, el speed ocultaba el exceso de cervezas y la falta de sueño, manteniéndole despierto y animado. Se encendió un cigarro y siguió esperando con la vista puesta en la carretera, atento por si llegaba la furgoneta del grupo. Le habría gustado pasar por casa para darse una ducha pero apuró todo su tiempo en el bar de un colega que, a puerta cerrada, servía cerveza gratis al pequeño grupo que allí se había reunido. Y entre cerveza y raya de speed el tiempo voló tan deprisa que cuando quiso darse cuenta eran las nueve y diez de la mañana.
A las diez menos diez llegaron Fernando y Jacinto con la furgoneta. El retraso se debía a que tuvieron que parar a echar gasolina, se disculpó Fernando. Jacinto condujo la furgoneta hasta las afueras de la ciudad y después tomó la circunvalación para dirigirse al polígono industrial donde estaba la fábrica en la que tendrían que actuar. Según explicó Fernando, dicha fábrica cumplía esos días el centenario de su inauguración. Por ese motivo los habían contratado. Tenían que entretener a los niños de los obreros con una actuación de payasos. Ellos no se dedicaban a esa rama de la interpretación, más bien todo lo contrario, solían actuar en pubs nocturnos para un público adulto, pero dado que no tenían contratos pendientes decidieron montar unos cuantos números infantiles y aceptar la oferta de los de la fábrica.
A las diez y veinte llegaron al polígono industrial. Ninguno de los tres sabía dónde estaba ubicada la fábrica y deambularon por la zona sin un destino concreto. Como era domingo todas las empresas estaban cerradas y no había a quién preguntar. Todo estaba desierto y después de conducir unos cuantos minutos, se dieron cuenta de que estaban perdidos. Las bocacalles eran todas parecidas, por no decir iguales. Fernando, que era el más nervioso, fue perdiendo la compostura y a medida que pasaba el tiempo dejó escapar unos cuantos juramentos. Jacinto seguía al volante en silencio y con el ceño fruncido, atento a los letreros que daban nombre a las empresas situadas a ambos lados de la carretera. Él, por el contrario, iba disfrutando del viaje y no se sintió agobiado en ningún momento.

- Tranquilos, seguro que tarde o temprano la encontraremos – dijo, con la sana intención de animar a sus compañeros.

Justo en ese momento, al girar por una calle a la izquierda, vieron un recinto donde estaban aparcados varios coches.

- Seguro que es ahí – añadió con alegría.

Efectivamente era allí. Un operario de la fábrica les recibió. Luego les abrió una gran puerta metálica para que metiesen la furgoneta y pudiesen acceder al patio que habían destinado para la representación. El patio era bastante amplio, sin atisbo de sombra, y estaba rodeado de las paredes de ladrillo de la fábrica. En el fondo habían montado un escenario con tarimas de madera que se elevaba un metro del suelo. Delante del escenario tenían dispuestas doce hileras con quince sillas de madera cada una. Pasaban de las diez y media. Sólo tenían hora y media para montarlo todo, así que se pusieron manos a la obra sin más demora. Lo primero que hicieron fue descargar la furgoneta. Luego, mientras Fernando y él montaban la escenografía, Jacinto se ocupó del equipo de sonido. El speed aún corría por sus venas y trabajó duro sin importarle el esfuerzo y el exceso de sol. Cuando terminaron, los tres tenían la camiseta empapada en sudor. Pasaban de las once y media. Fernando y él apenas tenían media hora para vestirse y maquillarse. Así que cogieron una maleta donde llevaban el vestuario y el maquillaje y se dirigieron al vestuario, siguiendo las indicaciones dadas por el operario que anteriormente les había recibido. Tuvieron que atravesar una siniestra lonja, iluminada por los rayos de sol que entraban por las claraboyas del techo. Se internaron entre los pasillos que formaban las grandes maquinas. Se preguntó qué fabricarían allí. Echó un rápido vistazo a su alrededor en busca de pistas que contestasen su pregunta. Al final, no supo deducir la utilidad de aquella maquinaria pesada y se dio por vencido. Al fondo vieron un cartel que estaba pegado en una pared indicando con una flecha dónde estaban los vestuarios. Se dirigieron allí.
Los vestuarios, aparte de amplios, eran oscuros, tan sólo iluminados por dos tubos fluorescentes. Las pareces estaban circundadas por taquillas viejas y oxidadas. Una puerta conducía a los servicios, en el centro había una fila de lavabos tan usados y viejos como las taquillas del vestuario. Frente a los lavabos se levantaba una serie de espejos, la mayoría estaban resquebrajados. A la derecha estaban los retretes, unos cubículos deplorables sin pestillo en las puertas que les diesen un poco de intimidad. El aspecto general era desolador. No podía imaginar cómo la gente era capaz de trabajar en un sitio así. Antes de desnudarse se encendió otro cigarro. Le dio un par de caladas, lo dejó sobre uno de los lavabos y se quitó la camiseta. Se lavó los sobacos y la cara. Después de secarse con una pequeña y roída toalla, sacó la caja del maquillaje y la acomodó dentro del lavabo. Antes de maquillarse dudó entre pintarse una sonrisa o, por el contrario, alargar la comisura de sus labios hacia abajo, dándole un aspecto tristón. Se sentía animado y optó por la sonrisa. Fernando hacía del Cara Blanca y él, del Clown. Tenía que enfundarse unos zapatos extremadamente grandes, unos roídos pantalones que le subían hasta más arriba del pecho, sujetos únicamente por unos llamativos tirantes, una camiseta de rayas horizontales blancas y negras, una chaqueta de cuadros llena de remiendos, una pajarita bastante extravagante, una peluca de rizos naranjas, un destartalado sombrero de copa y una gran nariz de goma roja. Fernando se había pintado la cara de blanco con una sola ceja bien marcada en negro. Se había puesto un sombrero tipo cucurucho y un brillante traje de una pieza. Era de lentejuelas multicolores que se le ajustaba al tronco y se ensanchaba en la parte del pantalón. Le hubiera gustado meterse una raya de speed antes de salir, pero se reprimió por estar Fernando allí. Ya se la metería luego, en cuanto acabasen con su trabajo. Estaban listos. Volvieron a atravesar el pabellón lleno de máquinas extrañas. Cuando salieron, en el patio no había nadie, a excepción de Jacinto que estaba en su puesto enredando con la mesa de sonido. Fernando y él se extrañaron de no ver el patio lleno de niños.

- ¿Y los niños? – le preguntó Fernando.
- Y yo que coño sé – contestó Jacinto sin levantar la mirada de los mandos.
- Pues habrá que ir a preguntar.- dijo él ajustándose la nariz de goma.

Ninguno hizo mención de hacerlo. Al final, Jacinto dejó los mandos de la mesa y se dirigió de mala gana hacia donde suponía que estaba el operario que hasta ahora les había atendido.

- Si al menos hubiera cervezas - dijo antes de salir por la puerta.

Sin duda, él se hubiera bebido una cerveza bien fría, pero decidió no pensar en vicios y concentrarse en su papel. Sentía calor debajo de la peluca, notaba como el sudor se escurría a través del cuero cabelludo. Terminó de ajustarse la nariz de goma y ensayó un tono de voz acorde a su personaje. Fernando hacía estiramientos sobre el escenario. Al rato llegó Jacinto con su característico ceño fruncido. Nada más verle supieron que algo iba mal.

- ¿Qué pasa, Jacin? – se apresuró a preguntar Fernando.
- Me han dicho que la actuación no es hasta las tres de la tarde – contestó Jacinto consternado.
- ¿Quién te ha dicho eso? – preguntó él.
- No sé…, un tipo con pinta de ejecutivo. Por lo visto cambiaron la hora, aunque dice que nos avisaron por teléfono.
- A mí no me ha avisado nadie – dijo Fernando.
- A mí tampoco – añadió él.
- Y a mí menos – sentenció Jacinto. – Ahora viene el tipo y nos lo explica.

Permanecieron en silencio digiriendo la mala sangre. Al poco llegó el ejecutivo. Era bajito, quizás por eso caminaba casi de puntillas y con el cuello muy estirado. En seguida le cayó mal y pensó que le gustaría darle un puñetazo y borrarle la cara de autosuficiencia.

- Hola, estáis muy graciosos, de verdad… - dijo el ejecutivo mirándoles de arriba abajo.

Luego se dirigió a Fernando y le estrechó la mano.

- Me llamo Luís Bono. Soy el gerente de todo esto – añadió señalando los alrededores.

Cuando terminó extendió la mano hacia él, pero éste, en vez de estrecharla, le preguntó directamente el porqué del cambio de horario.

- Verán, pensamos que era más conveniente esperar a que los niños terminasen de comer. Además, así sus padres podrán disfrutar de lo que queda de la comida sin tener que preocuparse.
- Me parece muy bien, pero ¿por qué nadie nos aviso? – dijo él con un tono de voz que sonaba un poco nasal, ya que llevaba puesta la nariz roja.
- Claro que se les avisó, al menos es lo que yo tengo entendido.
- Le puedo asegurar que nadie se ha dignado a hacerlo – respondió él, quitándose la nariz, porque le pareció ridículo estar discutiendo con el gerente de esa guisa.
- Es verdad, a nosotros nadie nos ha avisado – dijo Fernando.
- Pues siento la falta de comunicación. Pero…

Siguieron discutiendo. Al final el gerente sentenció que la función se hacía a las tres o no se hacía, y no les quedó otro remedio que ceder. El gerente, victorioso, salió del patio más estirado aun que cuando entró. Estaba claro que no necesitaba de una buena estatura para salirse con la suya. Él estaba tan furioso que le hubiera gustado renunciar a su parte y abandonar aquella apestosa fábrica, pero sabía que los otros necesitaban el dinero del caché para sacar adelante a sus familias. Él era soltero y podía permitirse cierto orgullo, aun así cedió por sus compañeros. Volvió a ponerse la nariz de payaso e hizo una mueca exagerada tratando de mostrar su enfado.

- ¿Qué vamos a hacer hasta las tres? Quedan más de dos horas y media – dijo Jacinto consultando su reloj.
- Supongo que esperar – dijo Fernando protegiéndose los ojos del sol con la mano a modo de visera.
- Ni de coña. Me muero de sed. Yo me voy a buscar unas cervezas. – afirmó Jacinto, sacando las llaves de la furgoneta.

Jacinto se dirigió a la puerta de salida.

- Tráete unos bocatas – le dijo Fernando.
- Vale.

A Fernando y a él no les quedó más remedio que aguardar dentro del patio. Eso o se desmaquillaban y se quitaban sus disfraces para vestirse de calle. Ninguno de los dos tenía el ánimo para ello, preferían esperar. Fernando fue a sentarse en una esquina del escenario, él lo hizo en una de las sillas de madera de la cuarta fila. El sol pegaba de lleno. Aguardaron en silencio soportando el calor con dejadez. Reflexionó sobre su carrera de actor, si es que a lo suyo se le podía llamar carrera. Las cosas no marchaban bien, saltaba a la vista. Recordó que él se hizo actor por todo ese cuento de la fama y el dinero, por el glamour y las bellas mujeres, pero nunca consiguió nada de lo mencionado, además, dudaba que lo consiguiese alguna vez. El sol le estaba matando y el cansancio y la falta de sueño empezaban a hacer mella en él. Hizo mención de encenderse un cigarro, pero hacía tanto calor que desistió. Le picaba la cara, quiso quitarse el sudor de la frente pero no lo hizo para no estropear el maquillaje. De pronto se sintió muy cansado y los ojos empezaron a cerrársele. Necesitaba una buena raya de speed para volver a ponerse a tono.

- Voy al servicio a echar una meada – dijo poniéndose en pie y estirando los músculos de la espalda.

Fernando asintió con la cabeza sin decir palabra. Entró en la lonja y caminó en dirección a los vestuarios. El cambio de temperatura le resultó agradable. Se detuvo delante de una de las máquinas, la observó detenidamente tratando de averiguar su utilidad. Nada, él no estaba echo para manejar maquinas. La instalación de cualquier electrodoméstico siempre le resultó un dilema, como para saber para qué servia aquel gran armatoste. Siguió caminando hacia los vestuarios. Entró. Los tubos fluorescentes parpadearon levemente cuando él atravesó los vestuarios. De su pantalón de calle cogió la cartera y entró en la zona de los servicios. Sobre uno de los lavabos fue dejando la papelina, la tarjeta de crédito y un billete enrollado. Vertió un poco de speed sobre el cuero de la cartera y lo fue cortando y aplastando con ayuda de la tarjeta. Finalmente alineó el polvo en una fina raya. Con el billete enroscado se dispuso a esnifar, pero no pudo porque había olvidado que llevaba puesta la nariz de payaso. Se contempló en el espejo. El sudor había corrido su maquillaje dándole un aspecto de lo más macabro. Parecía una especie de Joker siniestro con los ojos inyectados en sangre. Cualquier niño que lo viese de esa guisa se echaría a llorar, y eso es, a todas luces, lo contrario que quiere un payaso. Se quitó la nariz, también el sombrero y la peluca. Realmente tenía un aspecto lamentable y su rostro, enmarcado en aquel revenido espejo, no hacía más que resaltar lo cutre de la situación.

- ¿Dónde está el glamour en todo esto? - pensó.

Allí no había glamour, eso lo tenía claro. Lo único que había allí era fracaso y desesperación. La cara amarga de la vida. Esnifó la droga. Estaba tan agotado que apenas sintió los efectos vigorizantes del speed. Abrió el grifo y se lavó la cara. De todas formas iba a tener que maquillarse de nuevo. Y esta vez lo haría pintándose una cara triste.


TEXTO by Pepe Pereza


IMAGEN by Brocco Lee

sábado 12 de septiembre de 2009

Talleres de la Fundación José Hierro


Oferta Formativa 2009-2010

Un año más, la Fundación Centro de Poesía José Hierro pone a disposición de los amantes de la palabra una amplia oferta de Talleres y Seminarios con los que pretendemos dar cabida a los más diversos intereses creativos. Para que la inspiración nos encuentre siempre trabajando…

Talleres:

¿Qué hace esa palabra escurriéndose hacia el interior?
Taller de Poesía de Patricia Esteban
Lunes, de 18.00 a 20.00

Este taller está dirigido a todas aquellas personas que deseen acercarse a los mecanismos de la actividad poética mediante una actitud abierta y perceptiva. A partir de preguntas sobre la naturaleza del poema, las sesiones se conciben como un itinerario guiado y compartido en torno a lecturas y ejercicios de escritura que, al suscitar la reflexión y el diálogo, intensifiquen los intereses creativos de cada participante.
Para ello se pondrá a disposición de los alumnos textos, imágenes, objetos y material audiovisual, así como claves interpretativas y apoyo teórico que servirán, dosificadas a lo largo del desarrollo de las sesiones, para el trabajo personal y colectivo. A través de las diversas prácticas poéticas, cada creador irá generando una serie de escritos a modo de un pequeño conjunto de poemas (series poéticas), donde desde distintas perspectivas y técnicas, se irá afianzando la propia visión poética.

Patricia Esteban (Madrid, 1975) es doctora en Filología Hispánica. Se dedica a la investigación y a la docencia universitaria en el ámbito de la literatura hispanoamericana. Sus poemas han aparecido en diversas revistas como Calviva, Entonces, Lateral, Cuadernos del matemático, Los noveles o La más bella. Es autora del libro de poemas El rescate invisible (Amargord, 2005) y ha sido incluida en las antologías Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Eneida, 2004), Cuentistas madrileñas (Ediciones la Librería, 2005) e Hilanderas (Amargord, 2006). Integrante de diversos talleres literarios, ha desarrollado proyectos de poesía visual, así como acciones poéticas denominadas “teatremas”, que han sido exhibidas en numerosas salas y actos culturales como La noche en blanco de Madrid. Es miembro del colectivo El águila ediciones dedicado a la edición experimental.

Dicción, expresividad oral y arte recitativo
Taller de Elpidio Castiñeiras
Martes, de 17.00 a 20.00


Con el fin de lograr una mejor expresión oral, se trabajará sobre la respiración, la vocalización, el silabeo y la modulación de la voz para conseguir una pronunciación nítida y potente. Se trabajará con artículos de periódicos, revistas, ensayos, cuentos, obras dramáticas, poemas, etc. Estos tres últimos especialmente, pues la búsqueda va dirigida al arte escénico; teatro, cuentacuentos, recitación, etc. Por realizarse este curso en un centro que está dirigido a la poesía, se hará hincapié en el arte declamatorio. Se realizarán recitales corales e individuales.

Elpidio Castiñeiras estudió en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático de Buenos Aires. Actualmente es actor, recitador, director teatral, profesor de Arte Dramático en el Centro Cultural Caleidoscopio de Móstoles y profesor de Dicción y Declamación en la Fundación Centro de Poesía José Hierro. Dirige el grupo de teatro Versus con el que ha realizado obras de su autoría: Sketches 3, Todos locos y Pero, ¿qué pasa? Actualmente prepara El oso, de Chejov, y Cásina, de Plauto y un espectáculo con poemas de Jesús Lizano. Como recitador ha interpretado a Pablo Neruda, Federico García Lorca, Miguel Hernández, José Hierro, Antonio Machado, Borges, Quevedo, etc.

Poesía y Música
Taller de Aldo Cano
Miércoles, de 10.00 a 13.00


El taller de Poesía y Música tiene como finalidad crear un coro que se centrará en la interpretación de cancioneros del Barroco Español. El Cancionero de Góngora, de Lope de Vega, el de Upsala y el Cancionero de la Colombina, entre otros, pasarán a formar parte de un programa en el que se potencia la forma de difusión más tradicional de la poesía.

Aldo Cano (Molina de Segura, Murcia, 1946). Su formación musical comienza en el colegio de San José y prosigue en el Conservatorio de Música de Murcia, en cuya universidad se licencia en Filología. Pronto comienza a especializarse en música medieval y canto gregoriano (Cursos Internacionales del Monasterio de Montserrat). Paralelamente dirige la Coral Universitaria de la Universidad de Murcia y realiza trabajos y composiciones para el Teatro Universitario, donde también se inicia en la interpretación. Actualmente dirige el Coro Accento. Como cantor intervino en el Coro de Profesores de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Rainer Steubing y forma parte del Grupo Vocal Siglo xxi, dirigido por Manuel Dimbwadyo y del Coro EOI, dirigido por Rupert Damerell.

Relato
Taller de Miguel Ángel Martín
Miércoles, dos turnos: a las 17.00 y a las 19.00


En este taller se trabajará la creación literaria a través de estímulos y propuestas muy variadas que permitirán a los asistentes conocer aquellos aspectos técnicos y de estilo necesarios para llevar a cabo la creación de un relato. Se buscará la voz de cada uno y se trabajará de forma práctica y dinámica, grupal e individualmente, con el objetivo de que a final de curso cada alumno tenga su colección de relatos.

Miguel Ángel Martín (1963) es fotógrafo y trabaja en el Ayuntamiento de Getafe. Coordina los talleres de relato de la Fundación Centro de Poesía José Hierro desde hace cinco años y dirige la Asoc. Cultural Gastalápiz. Ha publicado distintos relatos en revistas como Cuadernos del Matemático o Qi. Torrijas y Balas es su primer libro publicado.

Todo lo que circula
Taller de Poesía de Eva Chinchilla
Jueves, de 18.00 a 20.00


Todo lo que no se deja apresar ni definir. Lo que mana y corre, emerge y se sumerge, desemboca. Tornillos sin tuerca, taladas señales de prohibido, vidriera, nido, iglú. Círculo o párrafo, estrofa, texto, poemario, palabra que se recorre. Cada trimestre se propondrán diferentes ejercicios de observación y creación, individuales y en pequeños grupos, inspirados en lo circular y en todo lo que circula: todo lo que la palabra poética nos permita compartir. Dirigido a quienes desean revisar su trayectoria poética y profundizar en la de otros poetas, y en general a quienes no desean estancarse en ningún modelo formal, pues saben que el poeta es un indagador y nunca deja de hacerse.

Eva Chinchilla Sánchez, evachin. Poeta y docente (imparte talleres de poesía y escritura creativa en diversos ámbitos e instituciones). Licenciada en Filología Hispánica. Nació en Madrid (1971). Desde la publicación de su primer poemario, Verbo rea (2003), han sido incluidos poemas suyos en la plaquette colectiva Diosloscría (2008) y en diversas antologías como Hilanderas, vol. 1 (2006) y Estruendomudo (2003). También ha colaborado en distintas revistas literarias (Ophelia, Cuadernos del Matemático, LosNoveles.com, Nayagua…). Participó en la dramaturgia colectiva de Guardo la llave (ed. Teatro del Astillero, 2005). Le gusta pensar lo poético en contacto con lo teatral: desde 2002 investiga – bajo el sobrenombre de evachin y siempre en colaboración con otros artistas– sobre las posibilidades escénicas del recital colectivo: Solo hay un hombre/que lava su cuerpo I (Madrid, 2007), La voz dentro y fuera del Círculo, ZCTZ 1 (Madrid, 2008), Diosloscría (Barcelona, Arnedo, 2008), Solo hay un hombre/que lava su cuerpo II (Madrid, 2009), 2kilitos (Madrid, 2009).

Improvisación
Taller de Óscar Contreras con la colaboración de Alejandro Sánchez Muñoz
Periodicidad Quincenal. De octubre a diciembre de 2009
Lunes, de 18.00 a 21.00


Este seminario es una invitación a todos aquellos que quieran descubrir la capacidad de “Crear en el momento”, de construir historias sin un guión previo, sin una temática planificada, y todo ello en tiempo real. Se utilizará como herramienta principal la Imaginación, y a partir de ahí se introducirán una serie de técnicas que servirán para romper con la timidez, la sensación de ridículo y en general con cualquier miedo que pueda mermar nuestra espontaneidad y naturalidad.

Óscar Contreras (1974). Actor, narrador y experto en técnicas de improvisación, se formó como discípulo de Carles Castillo y desde hace doce años viene desarrollando su carrera interpretativa. Ha dirigido numerosos seminarios de improvisación con el grupo La Impronta y ha trabajado como locutor de radio.


El poeta ante su oficio
Taller de Ada Salas
Periodicidad Semanal. De octubre de 2009 a febrero de 2010
Jueves, de 18.00 a 20.00


¿Qué es la poesía, para qué sirve, en qué consiste su lenguaje, cómo y por qué nos toca como lectores? Son muchos los poetas que, desde Platón, han buscado posibles respuestas a estas preguntas, compaginando la creación pura con la indagación sobre la misma. El taller abordará estas cuestiones a partir de los textos –poemas metapoéticos, aforismos, ensayos– de grandes poetas de distintas épocas y nacionalidades, y las utilizaremos como acicate para nuestra propia reflexión escrita y para el diálogo personal de las “voces” de los participantes con las de los poetas que nos acompañarán.

Ada Salas nació en Cáceres en 1965. Licenciada en Filología Hispánica. En 1987 recibió el Premio Juan Manuel Rozas de poesía con Arte y memoria del inocente (Cáceres, 1988). Su libro Variaciones en blanco (1994) obtuvo el IX Premio de poesía Hiperión. En 1997 publicó La sed, y en el 2003 Lugar de la derrota, ambos también en Hiperión. En ese mismo año aparece Noticia de la luz (Escuela de Arte de Mérida). En 2005 edita un libro de prosas: Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética. En 2007 Esto no es el silencio (Hiperión, 2008) obtiene el XV Premio Ricardo Molina-Ciudad de Córdoba. Junto con Juan Abeleira ha traducido A la Misteriosa y Las tinieblas de Robert Desnos.

Tutorías personalizadas
Dirigidas por Manolo Romero
Horarios asignados individualmente


El Servicio de Tutorías consiste en la revisión con el alumno de su trabajo poético, seleccionando y analizando conjuntamente los textos que por su calidad y posibilidades puedan formar parte de un libro cuya realización será el objetivo primordial de estas sesiones de trabajo.

Las Tutorías se llevarán a cabo en horario de mañana, asignando día y hora individualmente. Se formarán dos grupos de 10 alumnos. Cada grupo desarrollará su trabajo en diferentes periodos; de octubre de 2009 a febrero de 2010 y de febrero a junio de 2010.

Selección de alumnos: previa presentación del material ya existente sobre el que trabajar.

Manolo Romero (Guareña, 31 de octubre de 1948). Se formó como actor y guionista teatral en el Teatro Universitario de Córdoba y en el grupo poético de Radio Popular de Córdoba. En 1970 llegó a Madrid donde trabajó en diversas compañías de teatro: Teatro Español, Marquina, Grupo Bululú... y colaboró como actor y guionista en Radio Nacional y en algunos programas poéticos de la SER. En 1981 se incorpora como profesor de versificación y creación poética en la Universidad Popular de San Sebastián de la Reyes. Desde 1999 hasta 2004 fue responsable del Centro de Estudios de la Poesía de dicha Universidad Popular, Director de la Colección Literaria U.P y director del programa Tertulia Poética de Canal Norte TV. Perteneció al Consejo de la Colección Bestiarios de Editorial Eneida, de la Colección Bestiarios de Editorial Medusa y a la Colección Retorno de Editorial La Palma. En 1985 fundó con un grupo de poetas, actores, músicos y pintores, el grupo La Ortiga, que tuvo una intensa actividad creativa durante más de siete años. Colaboró con Margarita Hierro en la creación del Centro de Poesía José Hierro de la Comunidad Autónoma de Madrid y del Ayuntamiento de Getafe, como coordinador y profesor de los talleres de versificación y composición poética y fue fundador, junto Margarita y Gonzalo Escarpa, de la revista oficial del Centro: Nayagua. Actualmente dirige las Tutorías de Composición Poética en la Fundación Centro de Poesía José Hierro.

Información general
Plazas y duración
Talleres: Máximo 20 alumnos por taller. De octubre de 2009 a junio de 2010
.

Seminarios: Máximo 20 alumnos por taller. Según seminario

Precio y forma de pago
50 € por taller y curso completo

40 € por seminario

Descuentos especiales: Para menores de 25 años y mayores de 60 años: 30 € por taller y 20 € por seminario
15% descuento a Amigos de la Fundación
La cuota se abonará en efectivo en el momento de realizar la inscripción o previo ingreso o transferencia en la cuenta de la Fundación de Caja Madrid C.C.C.: 2038 2477 80 6000252027, indicando en el concepto el nombre del alumno y del taller o seminario solicitado.

Selección de alumnos
Taller de Relato: los nuevos alumnos presentarán junto con la solicitud uno o varios relatos cortos de cinco a diez páginas en total.
Talleres y seminarios de poesía: junto con la solicitud se presentarán uno o varios poemas de cinco a diez páginas en total.
Tutorías: previa presentación del poemario a trabajar.

Plazo y forma de inscripción. Del 7 al 25 de septiembre de 2009, en nuestra sede o por e-mail, info@cpoesiajosehierro.org,
presentando la solicitud de inscripción junto con una fotocopia del DNI y el comprobante de pago de la cuota del taller o seminario.

Fundación Centro de Poesía José Hierro
C/ José Hierro, 7 - 28905 Getafe (Madrid)
Tfno.: 91 696 82 18 Fax: 91 681 58 14
info@cpoesiajosehierro.org

jueves 10 de septiembre de 2009

Claro de luna (fragmento)


" Todo le parecía creado en la naturaleza con una lógica absoluta y admirable. Los principios y fines se equilibraban perfectamente. Las auroras se habían hecho para hacer alegre el despertar, los días para madurar el trigo, las lluvias para regarlo, las tardes oscuras para predisponer al sueño, y las noches para dormir. Las cuatro estaciones correspondían totalmente a las necesidades de la agricultura; y jamás el sacerdote sospecharía que no hay intenciones en la naturaleza, y que todo lo que existe, al contrario de lo que él pensaba, se sometió a las duras necesidades de las épocas, de los climas y de la materia. "

Guy de Maupassant (Miromesnil, 1850-Passy, 1893)

imange by Sciammarella; imagen extraída de www.elpais.com/

THELunes




Estimados amigos:
En THELunes tenemos el placer de presentar nuestro primer certamen cultural THELunes, con el objetivo de fomentar el disfrute de la cultura, mediante cuatro modalidades, Cómic (relato gráfico), Cuento Infantil, Monólogo de Humor y Relato Breve.
aquí las bases

martes 8 de septiembre de 2009

EL CUENTO SEGÚN PIGLIA

Todos queremos descubrir el secreto de la vida, por eso leemos cuentos, para conocer ese misterio. Solo que cada lector tiene una pregunta en el fondo de su corazón y solo hay un relato que la responda. Descubrir ese cuento, conocer esa respuesta puede llevarnos meses, años, décadas o puede que no la encontremos nunca.
Pero, ¿y el placer de la búsqueda?, ¿y los reflejos profundos en las galerías de la cueva? Leer, al igual que caminar, merece siempre la pena, aunque no lleguemos a ninguna parte, o el relato, al final, no sea el nuestro.
Pligia sabe de ese secreto, esa búsqueda y él defiende en su tesis que el cuento siempre cuenta dos historias. Por supuesto existe la historia visible pero ésta esconde un relato secreto y de ahí mana el arte.
De cómo enredemos ambas historias dependerá el éxito de nuestro relato, la originalidad de nuestro estilo. De hecho, Pligia dice que los puntos de cruce son el fundamento de la construcción narrativa.
Para defender su idea Pligia acude a los maestros del relato. Incontestables cuentistas del relato como Chéjov, Mansfield, Joyce, Hemingway; gracias a ellos va asentando la creencia de que en el cuento moderno la tensión entre las dos historias no se resuelve nunca. De hecho asegura que, cada vez más, las dos historias del cuento se construyen como si fueran una sola.
Anteriormente ha dejado claro que todo cuento es un relato que encierra un relato secreto y que esa historia secreta es la clave de la forma del cuento.
Pero una cosa ha dejado claro, que esa historia secreta es la clave de la forma del cuento. De ahí que el lector, sediento de juegos, se fusione con el relato y busque hasta la última palabra, ese grial soñado. Los cuentos de Pligia son excelentes muestras de su teoría ( “El precio del amor”, “El laucha Benítez cantaba boleros”) pero es en sus finales donde descubrimos su precisión, su mecánica de relojero, su maestría.
Las dos historias que han jugado en el desarrollo de la trama engarzan en el desenlace de una forma natural, evidente, única. El lector queda ahíto, satisfecho y se relame sin ganas de pasar, de momento, al siguiente relato.
Pligia, gran estudioso además de cuentista y novelista, desarrolla su Tesis aplicándola a sus maestros Hemingway, Kafka, Quiroga, Borges. Todos resisten con brillantez la teoría de las dos historias y muestran su genialidad utilizándola de manera original y única.
De la búsqueda de ese secreto privado en lo más normal y cotidiano nos hablan también, Rimbaud y Pligia. Sus historias nos obligan a girar los ojos, un poco asustados, a nuestro alrededor.
En “Nombre falso”, Pligia resume su teoría: ¿Hay algo más definitorio que nuestro nombre?, ¿algo más falso que una identidad falsa? ¿Contradicción? No, dos historias en dos palabras. Pligia con este título hace una declaración de poética. Precisamente en el prólogo de “Nombre falso” el autor sentencia: “Estoy seguro de que es lo mejor que he escrito. Tal vez pienso así porque lo escribí con la certeza de que por primera vez había logrado percibir lo que realmente se veía del otro lado de la ventana”.
Ni que decir tiene que desde estas páginas nos ocurre lo mismo, en cada relato intentamos colocarnos sin remisión, al otro lado del espejo. y si no, ¿Dónde estaría el misterio?

domingo 6 de septiembre de 2009

HISTORIAS DEL SEÑOR BRECHT


Lo único que el señor Keuner decía
sobre el estilo es lo siguiente:
-Debería ser citable.


Bertolt Brecht, Historias del señor Keuner.

I
Un día el señor Brecht fue a visitar el Intitut für Sexualwissenschaft (instituto para el estudio de la sexualidad) del doctor Magnus Hirschfeld. Con las dos manos estiraba, separaba las nalgas, para que el doctor Hirschfeld pudiera examinarle el ojo del culo. Decía:
- La cultura que nos hemos esforzado tanto en construir está siendo destruida por los advenedizos. Para ellos somos sólo un excremento maduro en el ano contraído del mundo a punto de separarnos uno del otro.

II
El señor Brecht y el doctor Hirschfeld caminaban juntos, una tarde, por la Alexanderplatz, sonrosados y laxos por el calor. Después de recorrer unos cincuenta metros, se detuvieron.
- Cuando vengo a Berlin –dijo el señor Brecht- me vuelvo homosexual, rabino, bolchevique, judío.
- ¡Vaya! –exclamó el doctor Hirschfeld.
Y reanudaron el paseo, lentamente.

III
Una vez, mientras esperaba en el anden, al ver pasar un tren de prisioneros judíos, católicos, agnósticos, sionistas, judíos ortodoxos o reformados, nacionalistas, comunistas, homosexuales e intelectuales, expuestos al odio, al ridículo y al recelo bajo la categoría monolítica: “los judíos”, el señor Brecht comentó:
- La palabra fugarse es seductora. Y ahora, tengo que darme prisa.


BY Antonio Bordón, (Muchachos, maten a Borges. Edt.Escalera 2009)

viernes 4 de septiembre de 2009

THE MIRROR


"El espejo acrecienta unas veces el valor de las cosas, otras lo niega. No todo lo que parece valer fuera del espejo resiste cuando se refleja."

Las ciudades invisibles, ITALO CALVINO (1923-1985)


IMAGEN: The Mirror of Venus,BY Edward Burne-Jones(1833-1898)

jueves 3 de septiembre de 2009

El hilo de la ficción


_____________A Tomás Sánchez Santiago, por el aliento inicial

El escritor terminó la jornada diaria que dedicaba a su novela y salió a la calle, a pelearse con la realidad. Tuvo que tratar, como siempre, con facturas que alimentaban su buzón y con la voracidad de algunas empresas; tuvo que hacer la compra en la tienda de la esquina y discutir con las señoras que iban a colarse o a luchar a lengua partida con el resto de los clientes que guardaban la vez; tuvo que abrir cartas en las que se rechazaba, de manera muy burocrática y demasiado neutral, su último manuscrito; tuvo que batallar con un par de editores con los que no lograba ponerse de acuerdo en la campaña de su penúltimo libro y en el modo de distribuir un manojillo de versos que pensaba difundir, respectivamente; tuvo que forcejear con la cerradura de su casa, forzada la noche anterior y sin éxito por unos ladronzuelos del tres al cuarto; tuvo que hacer la comida mientras alguien al teléfono le advertía que al periódico iban llegando cartas en secreto, la mayoría de las cuales criticaban el veneno de sus palabras; tuvo que boxear con una cañería rota y fregar los platos sucios. Envejecido y agotado, al final del día retomó el hilo de la ficción para contar esa realidad tremenda que padecía a diario y curarse de espantos como si el ordenador que estampaba sus palabras fuese un psicólogo. Se guareció en la ficción, no para comprender la realidad, sino para respirar aliviado con el calor emotivo de las palabras. Nadie ha conseguido sacarlo de ahí desde entonces.


TEXTO BY José Angel Barrueco
IMAGEN BY Marina Tapia

martes 1 de septiembre de 2009

SOCORRO (La casa de)

La herida es profusa, la sangre no cesa. La hemorragia empieza a ser preocupante. Ya no quedan suficientes trapos limpios. En condiciones, para hacer frente al inacabable flujo. Yo también empiezo a preocupar, y lo veo en el desconcierto de su rostro.
No es para menos, la pedrada ha sido certera.
Mi lengua busca las encías. No hay incisivos, y me da la sensación de que uno de los colmillos tampoco está.

-No te toques, estate tranquilo-. Dice mamá, mientras, presiona suave y decidida con un trozo de sábana.

No encuentra más trapos, este trozo pertenece a una de las del juego de su cama. En él hay un motivo de lo que parece ser una composición floreada. El roto de un pétalo.
Es de color fucsia.

-Venga. Cogemos un taxi, y cagando leches hacia la Casa de Socorro-. Dice, intranquila.

Está nerviosa. Lo afirmo. Muy nerviosa, pero no pierde la compostura. Aunque, me aprieta mis hinchados labios, y no se está dando cuenta.
Yo, sólo puedo gesticular.
Apenas tengo las suficientes fuerzas para evitar derramar alguna lágrima. Con toda mi alma aprieto los puños. En algún momento de debilidad suelto un esmirriado "ay".
He tragado mucha sangre, y no se me entiende bien.

El taxi ha sido rápido, pero mi madre más; en un plísplas estamos en el asiento trasero del vehículo.
El chofer gira la cabeza. Ve el panorama. No pregunta nuestro destino.
No hace falta. Es evidente. Pero para mi madre, ni el azar, ni las suposiciones existen y concreta al taxista.

-Vamos. Deprisa. A la Casa de Socorro.

-Estos chiquillos...- Dice el taxista con media mueca en su gesto; pero no ha terminado la otra media, y mucho menos continua con el resto de la frase, cuando la mirada letal de mi madre se clava en su espalda.

-Venga. Venga. Dése prisa.

La Casa de Socorro se atisba al fondo de la avenida; nuestra suerte sigue estando ausente, y aunque, la velocidad es la óptima para estos casos, el exceso de fauna mecanizada hace que la vía no sea fluida.
El taxista vocifera contra un mensaka que interrumpe nuestra prisa.
Yo sujeto el ensangrentado trapo con el pétalo que, hace dos rotondas y un semáforo ha dejado de ser fucsia, para pasar a ser algo parecido a una telilla seca de ketchup.
Mamá, con sus manos, evita que incorpore la cabeza; mientras, aprovecha el gesto para interrogarme.

-¿Tan importante son esas chicas, que tenéis que organizaros en comandos para apedrearos?

Mis humedecidos ojos buscan su mirada, que ahora también mata, pero algo menos.
No la encuentran.
No puedo hablar.

Unas de sus manos se suelta de mí, y aporrea el metacrilato que nos separa del conductor y su eterna lucha con el motorista.
Mi madre le grita "que se apresure".
Sólo le grita una vez, y hace un paréntesis. Después, soy yo el destino de las siguientes palabras.

-Ahora ya verás. Todos se reirán de ti. Estás hecho un Adán...

Sus cábalas han terminado. Ahora yo tengo las mías. También alguna certeza, y pienso, que aunque me cosan la boca, a mí nadie me llama hijo de puta, y pienso también, que en cuanto pueda hablar, no esperaré ni un puto segundo más para que ella me despeje todas las dudas.
TEXTO BY Gsús Bonilla
COLLAGE BY Jorge Galindo

ALICE ALWAYS SURVIVES