lunes, 2 de marzo de 2009

LUISA FERNÁNDEZ


Ilustración by Dabiz del Reino © Todos los derechos reservados
Ilustrador, pesimista y representante gráfico de la parte chunga y arrugada de la vida

TELEPATÍA
Por Luisa Fernández


....Mi perro leía la mente.
Teníamos un número en un espectáculo de variedades: “El perro telépata” se llamaba. Todas las noches le ponía un turbante y un chalequito de terciopelo y salíamos a escena. Yo llevaba un frac. Él se paseaba por las mesitas y me decía lo que pensaba el público. Luego, yo lo repetía en voz alta señalando a la persona indicada. Causábamos furor.
....Un día me comunicó su renuncia. Y yo tuve que chantajearlo con la perrera.
....Desde entonces, el muy rencoroso me ha negado la palabra.




Luisa Fernández. Quiero pensar que soy poeta y sé que soy escritora. Más que cuentista, me siento contadora de historias. Con ese ánimo me sumerjo cada día en el teclado e invento una realidad alternativa que me sacuda el polvo de lo cotidiano. Soy vicepresidenta de la asociación literaria EsferadeLetras. He publicado poesía y relato en varias revistas, ganado algunos premios y ahora ando a la busca y captura de algún loco que quiera editar mis trabajos. Tengo dos novelas, una tercera en marcha y un poemario que se están dando de codazos en el cajón. Por si acaso ese loco existe: Luisifr_1@hotmail.com

4 comentarios:

BACO dijo...

No me digáis que no es un puntazo de micro el de Luisa.

luisa dijo...

¡¡Guuaauuu!! Pedazo de ilustración. Mil gracias a Daviz del Reino por haber captado tan bien mis palabras. Otras mil para todos vosotros por todo. Y muchos besos. A mi perro Iron, también le debo algo. Creo que llegaremos a un acuerdo.

mos dijo...

Pues sí, es un puntazo este micro.
Y Luisa, sólo decirte que tarde o temprano saldrá a la luz en forma de edición todo lo que nos puedes aportar a los lectores ávidos de buenas historias y mejores poemas.
Ay, si los perros hablaran...
Un abrazo de Mos desde la ESFERA.

Tesa dijo...

A ver si encuentras a ese editor que te mereces.

Muy bueno!

Sin coñas, mi gata sabe lo que pienso, pero yo no consigo descifrar sus maullidos.

Ella me mira con conmiseración, mientras se esconde cuando estoy pensando en llevarla al veterinario.

Un abrazo, Luisa.