jueves, 29 de noviembre de 2012

Especial Fin Del Mundo. Los Autores,


DESPUÉS DEL ÉXITO DEL PRIMER CONCURSO DE MICRORRELATOS, AL OTRO LADO DEL ESPEJO LANZÓ UNA VEZ MÁS EL GUANTE A SUS LECTORES, ORGANIZANDO EN SU MURO DE FACEBOOK UN NUEVO CONCURSO. EL TEMA ELEGIDO, COMO PODRÉIS IMAGINAR, ES DE LO MÁS ORIGINAL: EL FIN DEL MUNDO.

LA GANADORA FUE...



No soy todo lo que escribo.No vivo de escribir.

Si te cuento de que va lo que lees no tendrá gracia...

Un día esta Chica se perdió por las letras y descubrió que si se mezclaban podría crear cosas interesantes. Madrileña desde su gestación, nacida en 1980. Se define como un puñado de defectos, una sonrisa pecosa, una loca habladora…una tiquismiquis. Sus textos residen desde hace un año en SU blog de la Comunidad de El País. 

La escribiente nació refugiando a Patricia, separando el mundo real de una maestra y el de lo que llaman vida bohemia. Desde entonces, la voz y la escritura caminan juntas pudiendo escuchar y ver a esta Chica en diferentes lugares como Clamores, Diablos Azules, Sala Triángulo, y en alguno de los Poetry Slam celebrados en Madrid. Su sueño se cumplirá el día que sus letras viajen más lejos que sus manos y sus ideas, todo quede en las hojas de un libro, y nadie pueda evitarlo. Mientras tanto, con vivir y escribir tiene bastante.


SIN MÁS...

Un escalón, cien escaleras, una cuesta, laberinto de “sies” y “noes”. Manos que se agrietan y espaldas cansadas, sudor que se convierte en esencia en el descansar de la noche oscura. Siete días de una semana simplificados a cinco de trabajo, consumidos al máximo para llegar a disfrutar con delicadeza de la nimiedad del fin de semana. Montados en el Planeta mientras se destruye y lo autodestruimos a patadas con los derechos y deberes de nosotros mismos. Pasa, paso, y reposamos. Todo con cheque en blanco, pensando que nada es efímero en el infinito de la edad del mundo. Los titulares hacen poso en las hemerotecas y cerramos el ordenador a las doce; ya sábado. ¿Qué pasará mañana? Pospongo la vida hasta el lunes, no creo que nada cambie, ni de modo, ni de forma, ni de sitio. Repetimos hasta morir.

En la cama, despertar matutino de domingo, en mi egoísmo de humana resentida, donde me huele a dos tostadas y a zumo de naranja recién exprimido, donde el café nos silba desde la cocina y mientras las sábanas abrigan la desnudez, no veo otro fin del mundo que no sea el día que este momento no lo pases conmigo.

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