sábado, 17 de septiembre de 2011

Muerto - Rocío Romero

Me acerco a la esquina sin despegar la espalda de los ladrillos.  El sol ha calentado tanto la pared que siento mis antebrazos en carne viva, pero no puedo arriesgarme a delatar mi posición.  Calculo rápidamente que el enemigo está a punto de colocarse en el ángulo perfecto.  Levanto mi pistola de agua y apunto con cuidado.

Mi hermano aparece enseguida y se sobresalta un poco cuando grito “¡Muerto!”.  La detonación se oye muy clara, en mi interior y afuera, por todas partes.  Me sacude con fuerza hasta el hombro.  Él se gira, me mira un momento y se desvanece.

Mamá sale corriendo al jardín, mientras el rojo de la camiseta de Jaime se intensifica en el centro del pecho.  Lo zarandea muchas veces pero él no se mueve nada.  Mamá grita mi nombre y me asusta.  Dejo caer la pistola.  Le he acertado de pleno. 


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7 comentarios:

Gemma dijo...

Espeluznante... Y muy visual de principio a fin.
Abrazos, Rocío

Luisa Hurtado González dijo...

Me ponen los pelos de punta la mezcla de armas y niños, lo tenías muy fácil conmigo. Esa es la verdad.

Elisa dijo...

Ufff, las armas las carga el diablo, que diría una madre.

Rocío Romero dijo...

Gracias Gemma, Luisa y Elisa por estar siempre ahí.

Y un millón de gracias al equipo de Al otro lado del espejo por dejarme venir ¡qué ilusión!
Besos

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me acerco a tu texto desprotegido y me quedo como el hermano del narrador pero sin la mancha roja en mi pecho.

Cuando el escalofríomse va, me doy cuenta que lo he disfrutado.


Buen micro, Rocío.

carmen dijo...

Buffff!!! Rocío, es que es brutal. Lo he disfrutado, y eso me preocupa... :0)
Besos, mil,
Carmen

Rocío Romero dijo...

Pedro y Carmen, muchas gracias chicos. Me alegro un montón :-)
Abrazos