domingo, 28 de diciembre de 2008

GARRAS DE ASTRACÁN

-¿Vladimir Monskchenco?
-Para servir a usted y a la patria.
-A mí no me sirve más que como diana.
-¿Diana la diosa griega protectora de la caza y la naturaleza?
-No va por ahí la cosa, aunque caza es lo que le voy a dar yo.
-¿Esa pistola que asoma bajo su abrigo es para matarme?
-Esta es solo la de despistar. En una maniobra fulminante usted podría arrebatármela. La de asesinar, la de verdad, la llevo aquí en el bolsillo y esa solo aparece en escena al final, cuando ya estamos para bajar el telón.
-Es usted un monstruo.
-Las protuberancias cartilaginosas que me asoman por todo el cuerpo no son de nacimiento.
-Lo digo porque no tiene corazón.
-Y entonces, ¿qué es esto que me palpita? Mire aquí en el agujero bajo el icono de María Auxiliadora, patrona de los sicarios.
-¿Sabía que Horsley, Capellán de prisiones inglesas, después de tratar con 28351 delincuentes solo encontró 57 ateos?
-No nos apartemos del tema.
-En la funda de plástico que cuelga de su cuello, en la parte de atrás de la estampa, me ha parecido ver la acreditación de un congreso.
-Eso es de mucho tiempo atrás. De cuando ejercía como ingeniero nuclear.
-¿Cómo ha podido caer tan bajo?
-Y usted mírese: travesti a sus años. Yo por lo menos he ido a congresos.
-¿Y a donde se cree que estaba cuando me ocurrió lo del cambio de personalidad?
-¿Abril de 1993. Nube radioactiva en Tomsk-7, Siberia?
-A mis brazos, león.
-Sin arrumacos, ¿de acuerdo?
-¿Ni los tres besos de rigor entre rusos?
-Bueeeno.

José Cruz Cabrerizo
http://sordasynecios.blogspot.com/

1 comentario:

luisa dijo...

Bueno, no… buenísimo.